Más Por Ellos es una asociación sin ánimo de lucro creada por jóvenes españoles con el fin de promover empresas sociales y un desarrollo sostenible en el barrio de Kibera (Kenia). Su objetivo es cubrir las necesidades básicas a través de una plataforma de interconexión entre padrinos y apadrinados, e inculcar un desarrollo fruto de la creación de empresas sociales. Una empresa social es aquella que tiene un alto impacto social.

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martes, 26 de noviembre de 2013

MWIKALI

‘’Banana, please, banana!’’ Y como casi siempre, sonrío, mirando de reojo y sigo caminando. Parece duro, pero así es como hay que actuar cuando te vienen 20 niños al día a decirte lo mismo. Si pudiese, y si fuese tan fácil la solución, no les compraría un plátano a cada uno, les compraría una plantación. Sigo caminando y siento como el niño me sigue, pero parece que a diferencia de los otros 19 niños de hoy, a este le cuesta mantener mi ritmo. Le miro, esta vez de frente. Por primera vez, la cara de un niño Africano no me dice nada. Su expresión y su mirada están anuladas. La felicidad, la tristeza, la esperanza, la curiosidad de los niños de este continente, en él han desaparecido. Y de repente, me salta a la vista un frasco de cristal que lleva en la mano. Pegamento. Miro a Eric y a Pablo; "Sí, hay muchos así, siempre están por aquí". No me lo puedo creer. Levanto la mirada y tirados encima de montones de basura, apoyados contra paredes, tambaleándose entre los cientos de personas que frecuentan Gikomba market; niños con frascos de cristal, niños sin mirada, sin expresión, niños de nueve, diez, once…años, niños que no tienen nada mejor por lo que vivir que estar solos en la calle buscando el placer del pegamento, niños colocados, drogados, niños que son adictos. Niños.


"Te doy un plátano si me das el frasco", le digo al niño que me sigue con un amago de intentar raspar la superficie de un océano profundísimo. Después de negarse varias veces, decide darme el frasco. Nada más tenerlo en mis manos, me lo intenta quitar con toda su fuerza. Desesperada por no dejar que este niño que parecía tener menos de una década de vida volviese a drogarse, me resisto a que me lo quite mientras le digo "Te doy un plátano, o los que quieras. Comida, pollo, por favor. ¿No lo prefieres a estar esnifando esto?" A lo que me responde: "No". 



Suelto el frasco y él lo agarra fuerte contra su pecho. Eric, Coco y Pablo me están esperando. Me están esperando y aquí yo no tengo nada más que hacer. Me doy media vuelta y con un dolor que hacía mucho tiempo que no sentía, sigo mi camino en busca de telas para llevarme a casa como regalos de Navidad. Eso es lo que voy a hacer.


Más por Ellos empieza a coger forma de una manera increíble en Kenya. Un día de trabajo del equipo de África empieza a las 8am y acaba a las 10pm como mínimo. El terreno ya está medido, los arquitectos trabajando, en el huerto ya crece maíz, lentejas, judías, mango, aguacates, frutas de la pasión…etc., el programa de apadrinamiento ya tiene a casi 90 niños en la lista y el de microcréditos, a tres clientes y a otros dos en camino. Recibimos e-mails de apoyo y de posibles voluntarios a diario y nuestros seguidores crecen sin parar. Esto nos da la fuerza y la ilusión para continuar con esto. Nos da esperanzas de que este sueño se haga realidad. Nos ayuda a confiar en nosotros mismos y en que aunque sea un granito, algo en este mundo estamos cambiando. 

"A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota". Madre Teresa de Calcuta 

Necesitaba venir. Necesitaba venir y vivir en primera mano el trabajo de campo. Necesitaba estar riéndome con Rafi, nuestro frutero de abajo, y Eric, mientras se retan a ver quien baila mejor. Necesitaba levantarme por las mañanas y acostarme por las noches feliz. Feliz de ver a Álvaro dedicar sus 24 horas al día a "Ellos" y ver que eso a él le hace feliz. Feliz por ver que Pablo ha decidido que esta será su vida a partir de ahora. Feliz de ver que Eric y un grupo de ‘muzungus’ comparten un mismo sueño. Feliz al ver, como dijo un amigo mío, que las personas con más problemas son las que más fácilmente se deshacen de ellos. 

Pero de la misma forma que yo necesito a África, África nos necesita a nosotros. Porque no todo es tan fácil. Los procesos, las leyes, el dinero, el ser blanco, el ser negro, los errores... Son todos los posibles baches que nos podemos encontrar por el camino. No es fácil tener que decir que no y saber ir poco a poco para hacerlo lo mejor posible. Esos niños de Gikomba market, no se pueden sacar de la calle tan fácilmente. Algunos tienen padres, otros no quieren ayuda, y los que quieren tendrán que pasar por un proceso de registro que puede tardar años. Estos niños necesitan nuestra ayuda como cualquier otro. No saben mejor. No saben que el placer que les da el pegamento se lo puede dar una pelota de fútbol, aprobar un curso escolar o un plato de comida caliente. No lo saben porque nunca lo han tenido. No es fácil saber que ahora mismo no podemos ayudar a estos niños. Pero tengo claro que algún día les sacaremos de la calle y les enseñaremos que pueden ser diferentes a lo que son ahora, que pueden dejar esa adicción y que pueden, y sobre todo, se merecen, tener una vida mejor. Como dice Álvaro siempre, con paciencia y poco a poco se harán más cosas y mucho mejor. Tendré paciencia pues, porque estoy segura de que por muy difícil que sea ayudar a estos niños, los brazos no se cruzan, se estiran y abrazan a los retos y alcanzan las metas. 

Me fui a Kenya con un billete de vuelta para una semana. Ese era el plan. Pero como ya dije una vez en este blog, los planes nunca se cumplen. Me vuelvo ahora porque tengo que acabar la carrera, pero me vuelvo, aún más segura (si cabe la posibilidad) de que mi vida está en África. 

"Dicen que soy héroe, yo, débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos". Gandhi. 

Muchísimas gracias por vuestra ayuda y vuestro apoyo, ¡así las cosas son mucho más fáciles!

Elena

martes, 19 de noviembre de 2013

Los guerreros del bien

Todo comenzó una cálida mañana de África. No recuerdo muy bien por qué decidimos ir a Makuyu. Makuyu aparece en mi vida mucho antes de que yo supiera que existía.


Álvaro, mi amigo, decidió irse a Kenia a hacer un voluntariado. Kenia le enamoró pero tuvo un problema con su orfanato. Mientras pasaban las semanas, el español se iba dando cuenta de que algo raro pasaba, los precios que los voluntarios pagaban por estar allí eran demasiado altos, y los niños no necesitaban tanto dinero. Hizo preguntas a Joffrey, que era la persona encargada del orfanato. A Joffrey no le gustaron sus preguntas así que decidió echarle. Ahí estaba Álvaro, en mitad de un campo africano por culpa de un corrupto que se quedaba con el dinero de los niños huérfanos. 

El equipo:

ERIC CHALO: Keniata de nacimiento, ha sido capaz de escribir para ayudar sus verdades de pobreza. ERICMAN es único.

ÁLVARO MUTUKU: Keniata de corazón, gracias a él la vida de muchas personas va a cambiar a mejor.

PABLO MUTUA: Rastaman al que le gusta cualquier cosa que mejore el mundo. Odia las que lo empeoran.

MARIA FERREIRA: Española que tiene un curriculum impresionante. Licenciada en dramaturgia, María escribe para una página web on-line. Es estudiante de psicología, fundadora de la asociación Karubuni Kenia, trabajadora en el hospital Coptic de Nairobi, y en los ratos libres echa duelos matemáticos con Waldo.

WALDO: Larguirucho, con barba y cara fina. Tiene el síndrome de Asperger, es muy listo para los ordenadores y estudió ingeniera biológica, pero tiene dificultades sociales para relacionarse. 


Waldo era nuestro conductor. Los otros cuatro ocupantes de aquel vehículo alquilado sabían de propios ojos que Joffrey era un corrupto. Yo era el invitado. Nuestra misión fue cambiando en su transcurso…

Habíamos llegado hasta la valla principal por un carretera preciosa que estaba rodeada de un verde intenso como el sol en lo más alto. Tenía una única dirección. Aparcamos y Eric se quedó en el coche.

Una vez dentro, la labor fue preguntar y grabar. Desde el primer momento, Joffrey se dio cuenta de que la go pro era una cámara y los falsos intentos de Waldo intentando explicar que era un cargador para la cámara, y que la auténtica estaba dentro, fueron ignorados. Cosas de Waldo… Apareció su mujer y yo me di cuenta de que las cosas estaban empezando a pasarse al lado de la alteración. Nos echó como había echado con mis compañeros tres años atrás. 

Y una vez fuera de la verja principal se volvió loco. Waldo seguía grabando la situación mientras nosotros, indignados, hablábamos a la cámara para recordar las sensaciones. Joffrey decidió cogerla y meterla por la fuerza dentro del coche que estaba a escasos 5 metros con el morro mirando y Eric en la parte de atrás. No pusimos demasiadas objeciones en este sentido pero cambiamos de opinión cuando se negaba a dejarnos subir al coche. 

A la voz de “ ¿Joffrey, quieres que te pegue?” Álvaro le empujó más fuerte de lo normal y cayó encima de unas rocas más grandes que una mano. Y, ya armado, vino a la parte delantera a quitarnos las llaves. Waldo forcejeaba con él mientras todos esperábamos que arrancase. Joffrey se quedó sin piedra, y fue en ese momento cuando Álvaro y yo salimos del coche para aprovechar la grieta en su defensa. Joffrey, mientras tanto, gritaba a su “soldier” que sacara la pistola. 

Con Joffrey neutralizado, corrimos al coche atemorizados por el posible disparo, mientras nuestro escudo de la suerte nos protegía y desviaba todas las piedras que Joffrey nos lanzaba. Nos metimos corriendo y con el ruido del motor que nos sacaría de la posible muerte encendido, asistimos en primera fila a “cómo Joffrey rompía nuestra Luna”. Fueron varias las pedradas que nuestra luna delantera recibió pero consiguió resistir lo suficiente para no caerse.

Foto de cómo quedó la luna tras las pedradas de Joffrey.

MARCHA ATRÁS!!!
Y fuimos marcha al seto. Con el coche calado y Joffrey acercándose con ganas de terminar la obra empezada, el pánico era el dueño del coche y los gritos de WALDO ARRANCA YA! cortaban el silencio. Arrancó y no frenó. El conductor, con una increíble serenidad en la cara, quería atropellar a Joffrey y solucionar el problema para siempre. Pero consiguió oírse a sí mismo, estoy seguro que sus pensamientos gritaban más que nosotros, y frenó. Marcha atrás, conseguimos salir de la carretera y decidimos con gritos de júbilo que debíamos ir a la policía…

Pensamos que no era buena idea ir a la policía de Makuyu porque Joffrey podía tener amigos dentro así que decidimos ir a Nairobi. Tras una larga espera en la comisaria, conseguimos que nos escucharan, pero nos dijeron que fuéramos a la comisaría más cercana a Makuyu y que les contáramos allí todo. Decían que si esperábamos a mañana sería más difícil detenerle así que, tras otras dos horas de vuelta, llegamos a una comisaria atendida por una señora que no nos hace caso, otra se queja de que acusemos de corrupción a la comisaría de Makuyu, otro viene nos entiende y nos escucha pero no cree que haya que hacerlo hoy. Y apareció el jefe, quién mirando el móvil intentaba comprender nuestra historia sin ser capaz de escuchar por estar borracho. Íbamos a irnos pero la misma señora que se quejaba de nuestras acusaciones de corrupción nos pidió 60 euros para acompañarnos a esa comisaria. Nos fuimos y dormimos en nuestra cama. Waldo y yo discutimos las 3 horas de vuelta sobre religión. 

Dos banderas ondeaban en el fondo de la habitación que ofrecía las vistas del Nairobi rico. La cónsul española muy educada e inteligente ella, nos dio su opinión. Que dejáramos la justicia en España y la verdad en nosotros. Ella utilizó otras palabras. 

Esta ha sido la primera historia de los GUERREROS DEL BIEN. En este capítulo, el MAL ha conseguido salir victorioso, pero se han reunido algunos de los mejores GUERREROS DEL BIEN y están viendo la mejor manera de derrotarle.

Ha habido rumores de que el BIEN está empezando a salir de la gente y que estamos reclutando GUERREROS para el combate. Yo confío. 

"Volvemos a la batalla", dice mi padre en la cocina después de desayunar... 

Pablo Pérez de Miguel



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martes, 5 de noviembre de 2013

TAKE A WALK ON THE WILD SIDE

La reciente muerte de Lou Reed me ha llevado a volver a escuchar alguna de sus canciones más famosas entre las que sin duda está la clásica  Walk on the wild side y como muchas veces pasa, las canciones nos inspiran a pensar y a tomar conciencia de lo que está pasando.


                                               


Desde que Más Por Ellos comenzó a andar hace ya unos cuantos meses le he dado muchas vueltas al paso que decidimos tomar aquellos amigos en la terraza de Álvaro tomando unas cervezas. Ese paso era algo así como nuestro particular walk on the wild side. Cuando empezamos a trabajar en todo lo que se está convirtiendo Más Por Ellos sentíamos esa inocencia del que empieza y esos nervios de si verdaderamente estábamos haciendo las cosas bien. El trabajo ha dado sus frutos y poco a poco avanzamos hacia lo que esperamos que sea Más Por Ellos. 

Pero y aunque acabamos de empezar, creo que de vez en cuando conviene mirar atrás y valorar ese camino que hace tiempo decidimos tomar y que no era otro más que el nuestro propio, que poco a poco hemos ido recorriendo hasta llegar a dónde estamos hoy. Ese paso supuso tomar la decisión de tomar un walk on the wild side, entendido como lo desconocido, lo nuevo y sobretodo entendido ese walk on the wild side como el momento de comenzar a recorrer la senda que nos marcan nuestros sueños. Cuando hoy miro el caminito que hemos hecho valoro mucho el esfuerzo realizado por todos los miembros del equipo, las discusiones, los debates, las horas robadas al sueño, a los amigos, a los/as novios/as pero sobretodo valoro el camino que otros han hecho ya. Otros que en su día decidieron también recorrer su propio walk on the wild side y que hoy en día pueden mirar atrás viendo la senda recorrida y la huella que han ido dejando a su paso.

Más Por Ellos es apenas un embrión que esta comenzando a desarrollarse, pero tiene la suerte de estar recorriendo su propio camino salvaje. Ello nos llevará muchas veces a lugares complicados y difíciles de sortear pero ello también nos hará más libres y nos hará disfrutar más del camino que recorramos, que no será mejor ni peor que otros, será simplemente el nuestro.

Porque al fin y al cabo en esta vida todos queremos salirnos de nuestro área de confort y tomar ese walk on the wild side y nosotros que lo hemos hecho podemos decir que sin duda ha sido una gran decisión. Porque en el mundo hay muchos caminos que llevan a lugares preciosos, pero son caminos que ya están muy pisados y en los que hay mucho tráfico. Lo realmente interesante, no es llegar al lugar sino el camino que te ha llevado hasta él porque de ello dependerá tu valoración de la meta

Más Por Ellos decidió en Febrero de este año dar un paso a un lado y comenzar su propio walk on the wild side.

Así que homenajeando a Lou Reed os invitamos también a todos vosotros a que toméis vuestro propio walk on the wild side, porque lo importante es el camino.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Cuando la experiencia supera las expectativas

Comienzo este articulo sentado en el aeropuerto de Kenia tras despedirme de Erick, que me ha acompañado hasta aquí. No paro de darle vueltas a qué responderé a la pregunta que me repetirán al llegar a España. "Qué tal en Kenia?", "Qué tal el proyecto?". Increíble, real… Es difícil explicar todo lo aprendido y experimentado estos días…


Los primeros días estuvimos centrados en buscar piso. Nuestro objetivo era encontrar uno con cuartos amplios para meter varias literas y poder así alojar a los voluntarios de larga estancia, aquellos que van a estar más involucrados en temas de microcréditos y empresas sociales. Para ello, el piso debía estar cerca de Kibera, dónde se van a concentrar nuestros esfuerzos para este desarrollo. 


Tras unos días paseando por los barrios de South B y Langata, dimos con el piso idóneo de una manera sorprendentemente rápida y fácil . La mudanza… la mudanza fue otra historia… En una sola pickup apilamos todas nuestras pertenencias y muebles de Erick que, sostenidas por cuerdas, formaban una columna de unos 3 metros de altura. Esto sólo lo puedes ver en África, menudos cracks!



Ya establecidos en nuestro piso, nos dispusimos por fin a cerrar el tema del terreno. Nos fuimos a una hora de Nairobi, cerca de un pequeño pueblo llamado Kangundo. Tierra roja, verde intenso, tal y como me imaginaba África… Un paisaje increíble. La idea era encontrar un sitio idílico para construir un orfanato y un colegio, un sitio donde los niños puedan crecer en un ambiente inmejorable y un sitio donde un colegio de secundaria haga una diferencia entre los niños de la zona. 

Antes de que yo llegara, Álvaro, Bea y Erick ya habían visitado bastante la zona así que esta vez íbamos un poco a tiro hecho, coger la piki-piki, ver un par de terrenos y listo. O por lo menos eso pensábamos, porque poco a poco llegaron las dificultades y nos dimos cuenta de que siempre pasaba algo con los terrenos. Nos enseñaban terrenos metidos entre valles, con unas condiciones increíbles pero al final resultaba que no estaban en venta, o no conseguíamos contactar con los dueños de los terrenos en venta. Nos enseñaban terrenos que no se ajustaban para nada a lo que estábamos buscando y encima nos los intentaban vender por 5 veces el precio. Este tema se convirtió en un absoluto quebradero de cabeza para nosotros. 

Tras unas semanas de problemas, entre todos decidimos que la mejor idea era que no estuviese ningún muzungu (hombre blanco) mientras veíamos los terrenos, así que Erick se quedó un fin de semana en Kangundo, donde vivía su novia Mónica. Era la única manera de zanjar el tema del terreno de una vez por todas, investigando por su cuenta. Poco después y casi al final de nuestra estancia ya teníamos terreno, uno que se ajusta a lo que teníamos en mente y sobre el que estamos en proceso de compra!! Llegamos a Kangundo con poca esperanza pero Erick es un GRANDE y cumplió con las expectativas. Es más, las superó. 

Fotografía de Andrea de Sancho
A pesar de los problemas que tuvimos con el terreno, no quisimos dejar de avanzar en otros aspectos . No todo es un camino de rosas y menos en África. Hay frustraciones muy grandes en este tipo de proyectos, diferencias culturales a las cuales hemos conseguido sobreponernos. Lo importante era no desesperarse y no quedarse parado.

Nos adentramos en Kibera varios días, dónde conocimos a muchos pequeños empresarios de la zona con diferentes negocios. Estos serán nuestros primeros contactos de microcréditos en el momento en que Coofund esté en funcionamiento. Visitamos varios orfanatos en zonas como Kibera o Mathare Valley. Conocimos a un arquitecto keniata, a un topógrafo y a nuestro nuevo abogado. 

Fotografía de Andrea de Sancho
En definitiva, hemos hecho esto y muchas cosas más. Tenemos mil pequeñas historias que os iremos contando y que nos hacían volver a casa cada día con una sonrisa, aunque cansados, deseando que no te tocase hacer la cena… porque las tortillas de patatas de Bea son insuperables!

En Enero vuelvo, y será increíble también ya que estaremos empezando a construir el orfanato. Me muero de ganas, pero no creo que olvide este primer contacto con África en mi vida donde "la experiencia ha superado las expectativas".

Álvaro Mesonero - Romanos

"Da lo que tienes para que merezcas recibir lo que pides." San Agustín 



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jueves, 1 de agosto de 2013

Querer es poder



“El que quiere, lo puede, lo logra, lo sigue y lo consigue.”

Este es el lema con el que me engancho, un poco más tarde que el resto, al reto que supone sacar adelante el proyecto de Más Por Ellos. Soy Carlota Carbó, tengo 23 años y soy licenciada en Derecho y Relaciones Internacionales en Icade. Actualmente trabajo en Seeliger y Conde, una empresa de headhunters.

Durante los años de universidad, aproveché para ayudar en algunos voluntariados aunque nunca terminaba de “saciar” mis ganas de hacer más. Las pasadas navidades, organicé una recogida de alimentos para el Banco de Alimentos de Madrid a través de Facebook que fue un éxito: En apenas un mes y medio, recogí por todo Madrid unos 11.500 kilos de alimentos no perecederos. Me imagino que fue por eso por lo que Nacho me llamó para comentarme el proyecto, pensando que seguro que se me ocurría algo para Más Por Ellos. Me empezó a contar en qué querían que consistiera Más Por ellos. No daba crédito a lo que me estaba contando, estaba apasionada con el proyecto y pensando cuál sería la mejor manera de ayudarles, así que quedé con Álvaro para ofrecerle mi ayuda.

Desde entonces, no ha pasado tanto tiempo, pero hemos avanzado muchísimo. Sin casi darnos cuenta, Álvaro está ya en Kenia buscando un terreno para empezar a construir nuestro orfanato y nuestro colegio. Estoy segura de que a todos nos encantaría ir a Kenia a ayudarle pero somos conscientes de que Más Por Ellos necesita gente en ambos países. En Kenia, ves con más claridad qué puedes hacer para ayudar, estás en el campo de juego y vives todo en primera persona. Los que nos quedamos en Madrid tenemos que hacer todas las gestiones que sean necesarias para que el trabajo realizado en Kenia surta un efecto duradero, que los esfuerzos ahí realizados no se los lleve el viento. Se podría decir que somos el punto de apoyo de Álvaro en Madrid.

Desde Madrid, nos estamos ocupando entre otras cosas de montar la herramienta clave de Más Por Ellos – la plataforma web – y nuestra página web corporativa. Ambas van a jugar un papel importantísimo en el día a día de Más Por Ellos por lo que no podemos dejar ni un detalle suelto. Además, estamos dándonos a conocer a través de las redes sociales. Intentamos mantener nuestro blog al día y con contenido de calidad a la vez que estamos presentes diariamente en otras redes sociales más directas como Facebook (Más Por Ellos), Twitter (@masporellos) e Instagram (@masporellos). Os animo a que nos sigáis para no perderos ni un detalle de todos los avances que hacemos cada día. El proyecto de arquitectura está ya a pleno rendimiento, pensando cómo queremos construir el colegio y el orfanato.

Creo que somos un equipo muy completo, pues cada uno ha estudiado una cosa diferente y por lo tanto puede aportar cosas distintas a Más Por Ellos. Trabajamos muy bien en equipo y sabemos organizarnos para repartir las tareas, de manera que no quede nada sin hacer y todo se haga cuanto antes. Quizás nuestra corta experiencia profesional y la juventud nos puedan jugar una mala pasada pero, sabiéndolo, podemos hacer de esta debilidad un punto fuerte, aprovechando el tirón y las ganas que tenemos de hacer cosas para convertir a Más Por Ellos en una realidad.

Si alguien me preguntase por qué formo parte de Más Por Ellos, diría que la gran parte de lo que tengo en mi vida no es algo que yo me haya ganado. He tenido la suerte de nacer en una familia que me ha podido ofrecer muchas oportunidades. Después de haberlas aprovechado, siento que tengo la obligación de crear oportunidades para aquellas personas que no han tenido mi misma suerte. Y aquí es cuando pongo en marcha mi lema:


“El que quiere, lo puede, lo logra, lo sigue y lo consigue.”

Yo quiero, con este equipo puedo, y estoy segura de que lo lograremos y lo seguiremos… y así lo conseguiremos, siempre contando con la ayuda de todos vosotros. 

Muchas gracias!!
 
Carlota 



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lunes, 29 de julio de 2013

La historia de Más Por Ellos

Queremos compartir con vosotros esta carta que hemos recibido de un muy buen amigo y que explica mejor que nadie cómo nació este proyecto.


"No os engañéis. Más Por Ellos no es una ONG, ni una empresa social. Más por Ellos es una historia. Una historia de intuición, voluntad, valentía y trabajo en equipo. Una historia de cómo conseguir que un sueño se convierta en una realidad.

"Los sueños crean tu vida, y sólo vives si consigues tus sueños."

Nunca olvidaré el día en que Álvaro Pérez Pla, hace años ya, me contó durante una noche de verano que en septiembre se embarcaba en una aventura por Kenia. Pretendía irse seis meses totalmente sólo a ayudar a huérfanos africanos, y a otros voluntarios a construir un colegio, un orfanato cualquier otra cosa que pudiera mejorar sus vidas.
"Se ha vuelto loco", pensé inmediatamente.

Poco duró ese pensamiento en mi cabeza, casi tan poco como la credibilidad que le di a sus palabras. Su plan sonaba como a simple locura transitoria, probablemente provocada por la conjugación de la resaca, el calor del poniente mediterráneo, de un partido de futbol a las 6 de la tarde y de dos o tres copas más esa noche. Estas variables conferían, creía yo, más bien poca confianza y seriedad a la conversación que manteníamos.

Parece que no le conocía. Apenas un mes después quedamos todos a cenar en un italiano para despedir a nuestro amigo.
Al ver que iba en serio, intenté convencerle de que olvidara la locura que pretendía llevar a cabo. Probé a explicarle lo absurdo que era dejar la carrera durante un semestre de lado cuando había llegado a su ecuador, la locura que era irse sólo a Kenia a ayudar a niños y jugarse su integridad física y mental por los demás. La locura de no salir un jueves por Madrid, o de no poder ir a Baqueira a esquiar en Navidades.

Todo ello era algo inconcebible para mí, acostumbrado a la seguridad que mi sofá me proporcionaba.
Por supuesto nunca conseguí convencerle. Y menos mal que no lo hice.
 
A su vuelta algo en él había cambiado. Lo que ahí vivió hubiera hecho que cualquier otra persona jamás volviera al Continente Negro. Lo que a cualquiera le hubiera calmado sus ansias de ayudar a los huérfanos de Kenia, Álvaro lo vio como una necesidad de volver. Fue la razón que cambió su vida y su forma de ver la realidad. África se había convertido en su destino.
 
Esta es sólo una historia de las muchas que cambiaron la vida de los fundadores de Mas por Ellos. Jóvenes valientes, enormemente preparados y con un futuro prometedor, que han decidido dar la espalda a los dogmas de esta sociedad y crear una verdadera empresa social, apostando por cambiar el mundo. Aunque sea, su mundo.

¿Locos o héroes?, para mí son lo segundo.
Héroes porque han demostrado que con Más por Ellos están cumpliendo un sueño.

No me cabe duda alguna que conseguiréis lo que os propongáis siempre y cuando mantengáis el espíritu. Seguid luchando por conseguir vuestros sueños, y estos se harán realidad.

Gracias por esta lección de humildad, perseverancia, y trabajo en equipo. Una lección que no ha hecho nada más que empezar.
Y recordad, "los sueños crean tu vida, y sólo vives si consigues tus sueños"

Os deseo mucha suerte."


Queremos dar las gracias a todas las personas que nos están apoyando para que Más Por Ellos llegue a ser lo que tenemos en nuestra cabeza!




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viernes, 26 de julio de 2013

KARIBUNI - Welcome

No sé muy bien cómo expresar con palabras todo lo que se me viene a la cabeza y las impresiones que me ha provocado lo poco que he visto. Cuando aterricé en Nairobi (parece que ya llevo aquí una semana), me recogieron en el aeropuerto Álvaro y Eric y cogimos un taxi hacia el apartamento. Según nos íbamos alejando del aeropuerto y adentrando más en la ciudad, me empezaban a faltar ojos para todo lo que quería ver. Simplemente es un panorama que no se puede expresar con palabras; hay que verlo. Empezaba a aparecer gente andando al borde de la carretera, yendo a trabajar, me explicaban; puestos de sofás y somieres al borde de la carretera, un señor tirando de una especie de carretilla por un carril de la carretera como un vehículo más. Vehículos y conducción, es otra historia en Nairobi y en Kenia.


Tras dejar la maleta en el pequeño apartamento del barrio de Umoya, que comparto con Álvaro y Eric, nos dimos un paseo por el barrio buscando dónde comprar un aguacate. Para mi asombro me encontré en un seguro barrio de la capital, con calles sin asfaltar, bastante basura, y gallinas y pavos que se enfandan si les haces fotos. Hay gente encantadora que nos saluda por la calle: “Muzungu! How are you?”, con una sonrisa dibujada en la cara.

Por la tarde fuimos a Kibera, el barrio slum más grande de África. Aquí sí que me quedo sin palabras. No se si por inocente, virgen de África o por persona con unas necesidades básicas más que cubiertas, pero me quedé en estado de shock. Mirar a lo lejos y ver un mar de tejados naranjas de un metal ondulado, calles por supuesto sin asfaltar y todo lo contrario a llanas, llenas de basura, metales, plásticos; una especie de zanjas a un lado de la calle por las que discurre un líquido que no se qué es pero me lo imagino, cabras y gallinas que comen toda esta mierda andando por las calles al lado de la gente es algo que, aunque me lo hubiesen contado, no me podía imaginar.


Esperamos a que nos atiendan en el colegio donde Lisha Mtoto colabora para escolarizar niños. En la puerta, vemos a cinco niños que jugaban en una carretilla. Una niña de unos dos años que iba descalza por Kibera, y otro tenía una llave en la boca y jugaba a chuperretearla; todo esto en un país con un 20% de SIDA . Luego veías varios colegios, comercios tipo peluquerías, puestos de fruta, puestos para arreglar móviles etc y gente que parece feliz, todo esto en un panorama que a mí no me entraba en la cabeza. Realmente hace falta ayuda. Yo misma antes de venir aquí no sabía muy bien hasta qué punto era necesario educar con lo que yo entendía que era un sistema educativo europeo u occidental a esta gente que tiene otra cultura totalmente diferente.

Más tarde estuve hablando con Eric y Álvaro sobre esto y concluí que construir colegios y conseguir que los niños reciban una educación no consiste en imponer una enseñanza que quizás viene de Europa, sino de enseñar a pensar y dar las herramientas para decidir. Eric decía “en el cole estudias el teorema de Pitágoras, pero en Kenia nunca nadie se ha inventado un teorema, sólo se estudian los de otros”. Nuestra respuesta inmediata y lógica fue que en España también te tienes que estudiar de memorieta el teorema de Pitágoras, pero cuando eres mayor y has recibido una educación secundaria y universitaria y decides que quieres hacer una tesis sobre geometría, te pones a ello y tal vez también descubras tu propio teorema.

El problema de Kenia es que la educación primaria es gratuita (en los colegios públicos, pues hay muchos otros colegios como éste de Kibera en que hay que pagar lo necesario para cubrir la manutención del centro y el personal, comida de los niños etc); hasta ahí bien. Pero la educación secundaria no es gratuita en ningún caso, y mucha gente no puede pagarla ni tiene un colegio de secundaria cerca al que poder ir. Y ya ni hablar de la Universidad, a la que sólo asisten becados los muy buenos estudiantes. Por eso parece (es un poco la impresión que me ha dado con lo que me han ido contando) que aquí la gente tiene interiorizado que hay que ir al cole de primaria, pero una vez terminado, como para la secundaria hay más problema, no se estudia, se trabaja en lo que toque para ayudar en casa. Por eso es una empresa china la que ha venido a diseñar, y sus trabajadores a construir, la única autopista que hay en Kenia.

Es una cultura muy peculiar, con contradicciones muy curiosas. Se respira un ambiente que no sé describir; como muy “pancho”. La gente está tranquila y no tiene prisa, creo que eso es parte del encanto que tiene y que te hace estar tan a gusto. Por ejemplo, vamos andando para coger un matatu porque tenemos que llegar a algún sitio, y en el camino nos paramos tranquilamente a hablar con Mr. Joel, un señor que trae madera del Congo y hace camas de forma completamente manual. Le saludamos con un apretón de manos en su taller al borde de la carretera y nos cuenta cómo le va el negocio, Álvaro le pregunta un poco por precios, tiempos de producción y demás detalles con los que se va quedando con vistas a amueblar el futuro orfanato. Después de hablar un rato, seguimos nuestro camino. Así funcionan las cosas aquí.

Os seguiré contando mis impresiones de Kenia pero, de momento, tengo que decir que estoy encantada de poder ayudar a hacer crecer Más Por Ellos.

Bea Martínez Torres

Es la primera voluntaria de Más Por Ellos. Está ayudando a Álvaro a montar nuestra delegación en Kenia. "Los sueños serán sólo sueños hasta que te decidas y trabajes para hacerlos realidad." (Anónimo)




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miércoles, 24 de julio de 2013

DE VUELTA EN KENIA



Palabras escritas por Álvaro en 2009

¿Quién lo hubiese dicho? Tres años después, vuelvo a Kenia con la idea de cumplir un sueño. Estoy sobrevolando el Valle del Rift, son las 05.10 de la mañana, 04.10 en España. Estoy feliz, emocionado, con muy pocos nervios! Todo está saliendo a la perfección, y aunque sé que me esperan momentos duros, por ahora toca disfrutar y aprender de este gran momento.

Emprender algo ha sido de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Siento que todo lo que he esperado, aprendiendo y formándome, y todo lo que soy, ahora sirve de algo. Sirve para crear oportunidades de las que se van a beneficiar muchas otras personas.

A menudo escuchamos la típica frase “La vida son dos días”. Sin embargo, yo diría que la vida son dos días si pierdes el tiempo. Si estás ocupado haciendo algo que sientes tuyo, en lo que verdaderamente crees, y con lo que has soñado durante mucho tiempo, todos los días son nuevas oportunidades para ser mejor que ayer, para avanzar con respecto al día anterior y de lograr cosas que te reportan mucho más, ya que logras un objetivo que te has marcado tú mismo, y que te has puesto ese objetivo sacando tus propias conclusiones, poniendo la vida en ello.

Por eso he venido a Kenia, para cumplir un sueño. Vamos a comprar un terreno y nos volveremos al final del verano con un trozo del trabajo realizado. Vamos a investigar los costes de construcción y costes de mantenimiento del proyecto, hasta el último shilling.
Empieza la aventura!

Álvaro.


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"Si quieres triunfar, no te quedes mirando la escalera. Empieza a subir, escalón por escalón, hasta que llegues arriba." (Anónimo)