Más Por Ellos es una asociación sin ánimo de lucro creada por jóvenes españoles con el fin de promover empresas sociales y un desarrollo sostenible en el barrio de Kibera (Kenia). Su objetivo es cubrir las necesidades básicas a través de una plataforma de interconexión entre padrinos y apadrinados, e inculcar un desarrollo fruto de la creación de empresas sociales. Una empresa social es aquella que tiene un alto impacto social.

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martes, 14 de enero de 2014

ARQUITECTURA MÁS POR ELLOS FASE 1: CENTRO DE ACOGIDA



Lo verdaderamente bonito de la arquitectura es la búsqueda de la solución de problemas: ver como encajar algo en un sitio, buscar los materiales necesarios, abaratar costes... Pero lo más bonito de todo es el objetivo final, la arquitectura tiene que ayudar a la gente a tener una vida mas cómoda. Es irónico como a veces nos olvidamos de eso y hasta conseguimos complicarla aun más.

Hace unos cuantos años no sabía a qué dedicar mi vida y quizás hoy siga sin tener claro absolutamente todo, pero por lo menos sé que estoy cumpliendo un sueño y que fluyo por el cauce que me dirige a buen puerto.

Siempre me atrajo la arquitectura sostenible y la arquitectura local de los que no han tenido la posibilidad de ir a la universidad para formarse  y aprender a construir y que por necesidad usan la lógica y logran construir sus propios hogares.

Boceto de las habitaciones de los niños
Quien me iba a decir que a los 23 años iba crear un edificio fruto de mi imaginación y con mis propias manos en Kenia con un fin tan bonito. Se trata de un sueño que no ha hecho más que empezar y que también está lleno de desafíos profesionales debido a mi poca experiencia.


En esta aventura me acompañan Verónica García (estudiante de quinto curso de arquitectura en el CEU) y José Alberca (Arquitecto y profesor de la UEM) el cual fue mi tutor en primero de carrera y con el que he tenido una buena relación desde entonces.

Verónica es una gran arquitecta y una muy bella persona. Aporta ideas frescas siempre con una sonrisa, con mucho empeño y pasión. Saca tiempo de debajo de las piedras para combinar este proyecto con su fin de carrera y es, sin duda, la mujer que todo proyecto arquitectónico necesita.

Desde la primera vez que entré en clase de José Alberca, supe que nos íbamos a llevar muy bien. José es muy suyo y una de esas personas con las que puedes pasar momentos extraordinarios. Él es quien nos indica el camino a seguir en el proyecto y el que nos incita a hacernos preguntas clave para que el proyecta vaya por buen camino sin desviarse. Sin duda, su profesionalidad nos es de gran ayuda y trabajar con el es siempre un placer.
Boceto del colegio de secundaria
La dificultad de este proyecto está en lidiar con las limitaciones económicas que conlleva ser una ONG que está comenzando su labor y dar con ese punto intermedio entre tradición y modernidad sin hacer algo que desentone con el entorno. Optimizar el espacio para el confort de niños, trabajadores y voluntarios no es un tarea sencilla. Ofrecer alternativas renovables para crear un centro sostenible es algo que no podemos dejar de lado y resolver la dificultad de la falta de infraestructuras de la zona mediante nuevos sistemas de saneamiento supone mucha dedicación. La puesta en marcha de este proyecto nos ha supuesto enfrentarnos a un entorno nuevo y desconocido para nosotros.


El proyecto arquitectónico de Más por ellos ha sido un reto que nos ha supuesto realizar una investigación profunda de la zona, de métodos de construcción y de tradición africana. Sin embargo, la finalidad de nuestro trabajo es tan positiva que en ningún momento hemos perdido el entusiasmo y la ilusión.
Espero ansioso el momento de ver que la última piedra esté colocada y confío en poder seguir construyendo mucho Más por Ellos.


PROGRAMA DEL PROYECTO


1º FASE(ORFANATO)

-comedor
-cocina
-almacén
-despacho
-cuartos para los trabajadores x3
-baños sanitarios
-cuarto para los voluntarios
-cuarto niños x2 con baños
-cuarto niñas x2 con baños

2º FASE (COLEGIO SECUNDARIA)

-aulas x4
-aula techada espacio abierto
-despacho


Álvaro Mesonero

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martes, 5 de noviembre de 2013

TAKE A WALK ON THE WILD SIDE

La reciente muerte de Lou Reed me ha llevado a volver a escuchar alguna de sus canciones más famosas entre las que sin duda está la clásica  Walk on the wild side y como muchas veces pasa, las canciones nos inspiran a pensar y a tomar conciencia de lo que está pasando.


                                               


Desde que Más Por Ellos comenzó a andar hace ya unos cuantos meses le he dado muchas vueltas al paso que decidimos tomar aquellos amigos en la terraza de Álvaro tomando unas cervezas. Ese paso era algo así como nuestro particular walk on the wild side. Cuando empezamos a trabajar en todo lo que se está convirtiendo Más Por Ellos sentíamos esa inocencia del que empieza y esos nervios de si verdaderamente estábamos haciendo las cosas bien. El trabajo ha dado sus frutos y poco a poco avanzamos hacia lo que esperamos que sea Más Por Ellos. 

Pero y aunque acabamos de empezar, creo que de vez en cuando conviene mirar atrás y valorar ese camino que hace tiempo decidimos tomar y que no era otro más que el nuestro propio, que poco a poco hemos ido recorriendo hasta llegar a dónde estamos hoy. Ese paso supuso tomar la decisión de tomar un walk on the wild side, entendido como lo desconocido, lo nuevo y sobretodo entendido ese walk on the wild side como el momento de comenzar a recorrer la senda que nos marcan nuestros sueños. Cuando hoy miro el caminito que hemos hecho valoro mucho el esfuerzo realizado por todos los miembros del equipo, las discusiones, los debates, las horas robadas al sueño, a los amigos, a los/as novios/as pero sobretodo valoro el camino que otros han hecho ya. Otros que en su día decidieron también recorrer su propio walk on the wild side y que hoy en día pueden mirar atrás viendo la senda recorrida y la huella que han ido dejando a su paso.

Más Por Ellos es apenas un embrión que esta comenzando a desarrollarse, pero tiene la suerte de estar recorriendo su propio camino salvaje. Ello nos llevará muchas veces a lugares complicados y difíciles de sortear pero ello también nos hará más libres y nos hará disfrutar más del camino que recorramos, que no será mejor ni peor que otros, será simplemente el nuestro.

Porque al fin y al cabo en esta vida todos queremos salirnos de nuestro área de confort y tomar ese walk on the wild side y nosotros que lo hemos hecho podemos decir que sin duda ha sido una gran decisión. Porque en el mundo hay muchos caminos que llevan a lugares preciosos, pero son caminos que ya están muy pisados y en los que hay mucho tráfico. Lo realmente interesante, no es llegar al lugar sino el camino que te ha llevado hasta él porque de ello dependerá tu valoración de la meta

Más Por Ellos decidió en Febrero de este año dar un paso a un lado y comenzar su propio walk on the wild side.

Así que homenajeando a Lou Reed os invitamos también a todos vosotros a que toméis vuestro propio walk on the wild side, porque lo importante es el camino.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Mama Mercy


Tuve la suerte de conocer a Mercy hace 4 años cuando vine por primera vez a Kenia. Había ido a Nairobi a recoger a mi hermana que venía a visitarme. Después de 3 meses en Makuyu, estaba algo perdido en el caos de la ciudad cuando, de pronto, apareció una mujer de unos 60 años de edad ofreciéndonos su ayuda. Resultó que también iba hacia Makuyu así que nos sentamos juntos durante el viaje. Una pregunta derivó en la siguiente y acabamos enterándonos de que ella tenía un proyecto que había empezado hacía muchos años, y nos invitó a conocerlo.

Nos contó que tenía a 300 niños en una casa de acogida. Hablaba de sus “hijos” como si fuesen unos ángeles caídos del cielo. Nos decía que no podía dejar a ningún niño en la calle y que tan solo dos días atrás había recogido a un bebé de dos semanas en una basura. Cada vez que hablaba te quedabas embobado con su forma de decir las cosas, el cariño que desprendía, lo gran persona que parecía ser, y la locura de todo lo que nos contaba.

Cuando volvimos a Nairobi, esta vez para dejar a mi hermana en el aeropuerto, no dudamos en ir a conocer el proyecto. Por aquel entonces, sólo había conocido varias ONGs de zonas rurales de Kenia, alguna en España, pero jamás me imaginé lo que podía llegar a ser un orfanato en un barrio slum de Nairobi. De hecho nunca había estado en un barrio slum.


Era domingo y llegamos a Mathare Valley a las 11 de la mañana. Traíamos una maleta llena de regalos para Mercy: compresas, pañales, juguetes, ropa… Cuando nos bajamos del matatu vimos que no había posibilidad alguna de arrastrar la maleta por el suelo, de hecho no podías ver el suelo por la cantidad de barro y mierda que había. Maleta a cuestas, bajamos por el slum hasta llegar a Good Samaritan Childrens Home.

Nos encontramos a Mercy nada más entrar y con uno de sus característicos abrazos nos hizo sentirnos como un hijo más. Dejamos la maleta en las oficinas y nos dimos una vuelta por el terreno para conocerlo. Mientras dábamos la vuelta nos acompañaban dos micos que se habían escaqueado de la misa que estaba dando el Padre Paul en lo que parecía ser un edificio a medio construir. Mercy nos contaba la historia de una de las niñas que nos acompañaba, al parecer la niña era maltratada por su padre, y Mercy no dudó ni un segundo en enseñarnos las marcas. Para cuando llegamos al cuarto de Mercy, estábamos a punto de caernos al suelo intentando encontrar una explicación de las injusticias que existen en el mundo.


Good Samaritan cuenta con cuatro cuartos para 300 niños, cuatro agujeros donde los niños hacen sus necesidades y se duchan, una zona donde hacer un fuego para cocinar, la oficina y el cuarto de Mercy. Al día siguiente nos volvimos a España con un sabor de boca muy distinto sobre las ONG de Kenia. Encontrarnos a dos bebés gordos que habrían muerto si no llega a ser por el trabajo de toda la gente de Good Samaritan nos dio la esperanza y la certeza de que nos habíamos encontrado con una ONG que realmente estaba haciendo una diferencia, que realmente estaba haciendo las cosas bien y que realmente estaba necesitada de ayuda.


Mi hermana y yo decidimos hacer una exposición benéfica en la Fundación Pons, que muy amablemente nos dejó su espacio durante una semana. Seguíamos en contacto con Mercy; nuestra idea era terminar de construir ese edificio a medio camino en el que se estaba oficiando la misa. Volví en verano para comprar los materiales con el dinero recaudado gracias a los ahora dueños de nuestras preciosas obras de arte. Nunca terminé de ver lo que se hacía con los materiales que compré pero ahora que he vuelto os cuento que da cobijo a los niños cuando llueve, les proporciona un sitio donde comer, tienen una cocina propiamente equipada... Mientras los más afortunados están en el colegio, ya que están apadrinados, una profesora voluntaria va a dar clase y entretener a los demás niños.

Una vez más, me vuelvo a ir de Nairobi con ganas de volver a ese pequeño escondite en Mathare Valley, dónde tanto disfrute hace unos años. Quiero volver a estar inmerso en el mundo de Mercy y ser un hijo más, y veo más que necesario compartir esta historia con todos vosotros.

Mercy es una mujer de unos 60 años de edad que ha dedicado más de la mitad de su vida a ayudar a niños huérfanos, abandonados o maltratados… Quedaros con su nombre: Mama Mercy. Esta mujer merece ser beatificada, reconocida por su gran trabajo, admirada… Esperamos colaborar durante mucho tiempo con ella, y darle a este proyecto el gran reconocimiento que se merece.

Thanks Mama Mercy!

Si tenéis un momento, podéis visitar su página web: http://www.africacircleofhope.org/

Álvaro 


"Con constancia y tenacidad se obtiene lo que se desea; la palabra imposible no tiene significado." Napoleón


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viernes, 9 de agosto de 2013

Cooperando en Costa de Marfil

Probablemente Costa de Marfil sea un país que no sepas ubicar en el mapa africano, ni sepas si es grande, pequeño, si es medianamente rico o no… simplemente te suena que está en África. Eso es lo que me pasaba a mí hace exactamente un mes.

Me llamo Carlos y el pasado mes de junio, a los pocos días de haber acabado la Selectividad, me embarqué con bastantes amigos del colegio hacia Costa de Marfil, uno de los países más empobrecidos de África por las constantes luchas de poder entre los gobiernos y los ejércitos. Los casi setenta que íbamos a cooperar nos dedicamos durante tres semanas a construir un colegio en una aldea perdida en la selva tropical marfileña, llamada Djangobó.

Durante esas tres semanas te vas dando cuenta, poco a poco, de la gran ayuda que estás aportando, aunque el primer o el segundo día aún no la hayas apreciado. Vas viendo cómo gente que vive con lo puesto no aspira a nada más, y que lo que tú le estás ayudando a conseguir significa sin embargo mucho para ellos. Ellos no se cansaban de agradecérnoslo y de los 16 días que estuvimos trabajando, en cuatro de sus noches vinieron a nuestras casas a dedicarnos bailes en señal de agradecimiento. Y es que ahora veo que otra ayuda como la que les hemos dado probablemente no la vayan a tener en mucho tiempo.

Tras estos días, la cultura de esas gentes te cambia y pasas a mirar Costa de Marfil -y en general todo África- de un modo muy distinto. Ahora no es un sitio más al que la gente manda dinero para ayudar, sino que es todo un continente que nos necesita.

Ahora llego a Madrid, y mi padre me enseña esta gran iniciativa de Más Por Ellos, y me parece que como voluntario que ya ha tenido una toma de contacto con África, debo colaborar con este proyecto para poder ayudar aún a más personas.

Para acabar os dejo un par de fotos. La primera es muy expresiva… no soy yo, sino un compañero. El edificio quedó terminado, como se puede ver en la segunda foto, prueba de que 70 chavales de 18 años somos más útiles de lo que parece.




Carlos Irisarri Suárez-Llanos
Julio de 2013

lunes, 5 de agosto de 2013

Primeros días en Kenia


Todos los días en Kenya son una nueva aventura. Sin irnos más lejos, ayer decidimos ir a la zona de Makuyu, una zona que ya conocía de pasados viajes. Un par de matatus (autobuses) y llegamos a la intersección con la carretera de Makuyu-Pundamilia. Para mi sorpresa, el camino resulta como si estuviese en una autopista europea. La última vez que pase por ella estaba en obras, pero nunca imaginé que tendría este terminado. Al parecer, esta carretera ha sido construída por los chinos, trayéndose no sólo los materiales sino también la mano de obra. Se cuenta por aquí que, según iban avanzando en dirección norte, todos los perros de la zona iban desapareciendo, parece que aquí también saben que en China la carne de perro está bien valorada. Eric se moría de risa contándonos esta anécdota.

Cuando llegamos a la intersección y estabamos esperando a que llegase el matatu que nos acercase al pueblo de Makuyu, me encontré con un cartel que ponía: MEGGs PROPERTY – LAND FOR SALE. Cuando me acerco al cartel para apuntar el número, veo que la oficina está ahí mismo. En la oficina me enseñan los terrenos que tienen a la venta, y a los 20 minutos estamos a 10 km de la oficina viendo varios terrenos. Los terrenos no nos llaman mucho la atención pero tuvimos la suerte de conocer a MEGG. Megg es una mujer que ha vivido 20 años en Alemania, y que tras haber visto crecer a sus hijos, decidió volver a su país para devolver su suerte a muchos de sus vecinos. Esta desarrollando un proyecto digno de admiración. Ha creado tres tiendas que parecen ser el comienzo de un nuevo pueblo, trayendo electricidad desde 10 km y desarrollando la zona por completo. No se ha quedado ahí. Ha comprado una incubadora con la que está criando gallinas, faisanes, pavos, codornices... enseñando a todos los lugareños las grandes ventajas que puede ofrecer esta herramienta.

En el camino de vuelta vimos un terreno más, este tenia mejor pinta y era algo más barato. El conductor que nos había acompañado durante todo el trayecto se hizo nuestro colega y cuando volvíamos no dudé en preguntarle si nos acercaría a nuestro próximo destino, Watoto Wa Baraka.

Watoto Wa Baraka es el orfanato en el que estuve cuando vine a Kenia por primera vez y donde conocí a Eric. La experiencia que viví ahí fue inolvidable; una mezcla de amor y odio que me ha traído hasta el punto en el que me encuentro ahora. Amor porque en ese momento sentí que estaba haciendo lo que realmente me gusta hacer. Odio porque veía que por mucho que la ayuda estaba llegando, mucha de ella se quedaba por el camino. 


                
Pude ver a muchos de los niños con los que había estado conviviendo. Habían crecido muchísimo ya que han pasado casi 4 años, pero esto no era lo único que había cambiado. Muchos de los niños se habían ido y no quedaba ningún trabajador de la antigua directiva. Pronto nos tuvimos que ir porque se estaba haciendo tarde, pero me hizo muchísima ilusión simplemente estar con ellos y saber que estaban bien.


Mientras andábamos de vuelta a Makuyu, íbamos hablando con John, un viejo amigo que tenia una tienda al lado del orfanato. John nos empezó a contar en detalle todo lo que había acontecido en Watoto Wa Baraka, muchas historias que ya había escuchado pero que siempre cambian al pasar de una persona a otra. Son esta clase de historias las que han hecho que Más Por Ellos tenga una razón de ser y que sea la transparencia la nota mas característica que va a regir nuestra asociación. Pero esto es otra historia que contaremos con más detalle más adelante.


Ya llevaremos unos 20 terrenos vistos desde que llegamos, casi todos están en la Central Highland Province, una provincia que se encuentra en el centro de Kenia. Está a tan solo una hora de Nairobi en dirección Norte, y se trata de la región más verde y fértil de Kenya. Se planta de todo; café, platano, maíz, habas... Una gran proporción de la población vive en esta provincia debido a las características y condiciones climatológicas. Durante los meses de Junio y Julio las temperaturas bajan a 15-20 grados, y entre Octubre y Diciembre llega la época de monzón, no para de llover durante semanas seguidas. La tierra está preparada para absorber estas dosis de agua, nunca se ven inundaciones. Si acaso se pueden ver grandes charcos y mucho barro, y a los lugareños con unas buenas botas de agua.

Ya tenemos identificada la zona y estamos en contacto con varios de los propietarios, negociando los precios, a veces muy a la alta debido a que somos musungus. Pero pronto tendremos nuestro hueco en Kenya y podremos decir que Más Por Ellos ya es una realidad. El sueño no ha hecho mas que empezar!
Álvaro



“Sólo una cosa convierte en imposible un sueño: el miedo a fracasar.” Paulo Coelho



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lunes, 29 de julio de 2013

La historia de Más Por Ellos

Queremos compartir con vosotros esta carta que hemos recibido de un muy buen amigo y que explica mejor que nadie cómo nació este proyecto.


"No os engañéis. Más Por Ellos no es una ONG, ni una empresa social. Más por Ellos es una historia. Una historia de intuición, voluntad, valentía y trabajo en equipo. Una historia de cómo conseguir que un sueño se convierta en una realidad.

"Los sueños crean tu vida, y sólo vives si consigues tus sueños."

Nunca olvidaré el día en que Álvaro Pérez Pla, hace años ya, me contó durante una noche de verano que en septiembre se embarcaba en una aventura por Kenia. Pretendía irse seis meses totalmente sólo a ayudar a huérfanos africanos, y a otros voluntarios a construir un colegio, un orfanato cualquier otra cosa que pudiera mejorar sus vidas.
"Se ha vuelto loco", pensé inmediatamente.

Poco duró ese pensamiento en mi cabeza, casi tan poco como la credibilidad que le di a sus palabras. Su plan sonaba como a simple locura transitoria, probablemente provocada por la conjugación de la resaca, el calor del poniente mediterráneo, de un partido de futbol a las 6 de la tarde y de dos o tres copas más esa noche. Estas variables conferían, creía yo, más bien poca confianza y seriedad a la conversación que manteníamos.

Parece que no le conocía. Apenas un mes después quedamos todos a cenar en un italiano para despedir a nuestro amigo.
Al ver que iba en serio, intenté convencerle de que olvidara la locura que pretendía llevar a cabo. Probé a explicarle lo absurdo que era dejar la carrera durante un semestre de lado cuando había llegado a su ecuador, la locura que era irse sólo a Kenia a ayudar a niños y jugarse su integridad física y mental por los demás. La locura de no salir un jueves por Madrid, o de no poder ir a Baqueira a esquiar en Navidades.

Todo ello era algo inconcebible para mí, acostumbrado a la seguridad que mi sofá me proporcionaba.
Por supuesto nunca conseguí convencerle. Y menos mal que no lo hice.
 
A su vuelta algo en él había cambiado. Lo que ahí vivió hubiera hecho que cualquier otra persona jamás volviera al Continente Negro. Lo que a cualquiera le hubiera calmado sus ansias de ayudar a los huérfanos de Kenia, Álvaro lo vio como una necesidad de volver. Fue la razón que cambió su vida y su forma de ver la realidad. África se había convertido en su destino.
 
Esta es sólo una historia de las muchas que cambiaron la vida de los fundadores de Mas por Ellos. Jóvenes valientes, enormemente preparados y con un futuro prometedor, que han decidido dar la espalda a los dogmas de esta sociedad y crear una verdadera empresa social, apostando por cambiar el mundo. Aunque sea, su mundo.

¿Locos o héroes?, para mí son lo segundo.
Héroes porque han demostrado que con Más por Ellos están cumpliendo un sueño.

No me cabe duda alguna que conseguiréis lo que os propongáis siempre y cuando mantengáis el espíritu. Seguid luchando por conseguir vuestros sueños, y estos se harán realidad.

Gracias por esta lección de humildad, perseverancia, y trabajo en equipo. Una lección que no ha hecho nada más que empezar.
Y recordad, "los sueños crean tu vida, y sólo vives si consigues tus sueños"

Os deseo mucha suerte."


Queremos dar las gracias a todas las personas que nos están apoyando para que Más Por Ellos llegue a ser lo que tenemos en nuestra cabeza!




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