Más Por Ellos es una asociación sin ánimo de lucro creada por jóvenes españoles con el fin de promover empresas sociales y un desarrollo sostenible en el barrio de Kibera (Kenia). Su objetivo es cubrir las necesidades básicas a través de una plataforma de interconexión entre padrinos y apadrinados, e inculcar un desarrollo fruto de la creación de empresas sociales. Una empresa social es aquella que tiene un alto impacto social.

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martes, 26 de noviembre de 2013

MWIKALI

‘’Banana, please, banana!’’ Y como casi siempre, sonrío, mirando de reojo y sigo caminando. Parece duro, pero así es como hay que actuar cuando te vienen 20 niños al día a decirte lo mismo. Si pudiese, y si fuese tan fácil la solución, no les compraría un plátano a cada uno, les compraría una plantación. Sigo caminando y siento como el niño me sigue, pero parece que a diferencia de los otros 19 niños de hoy, a este le cuesta mantener mi ritmo. Le miro, esta vez de frente. Por primera vez, la cara de un niño Africano no me dice nada. Su expresión y su mirada están anuladas. La felicidad, la tristeza, la esperanza, la curiosidad de los niños de este continente, en él han desaparecido. Y de repente, me salta a la vista un frasco de cristal que lleva en la mano. Pegamento. Miro a Eric y a Pablo; "Sí, hay muchos así, siempre están por aquí". No me lo puedo creer. Levanto la mirada y tirados encima de montones de basura, apoyados contra paredes, tambaleándose entre los cientos de personas que frecuentan Gikomba market; niños con frascos de cristal, niños sin mirada, sin expresión, niños de nueve, diez, once…años, niños que no tienen nada mejor por lo que vivir que estar solos en la calle buscando el placer del pegamento, niños colocados, drogados, niños que son adictos. Niños.


"Te doy un plátano si me das el frasco", le digo al niño que me sigue con un amago de intentar raspar la superficie de un océano profundísimo. Después de negarse varias veces, decide darme el frasco. Nada más tenerlo en mis manos, me lo intenta quitar con toda su fuerza. Desesperada por no dejar que este niño que parecía tener menos de una década de vida volviese a drogarse, me resisto a que me lo quite mientras le digo "Te doy un plátano, o los que quieras. Comida, pollo, por favor. ¿No lo prefieres a estar esnifando esto?" A lo que me responde: "No". 



Suelto el frasco y él lo agarra fuerte contra su pecho. Eric, Coco y Pablo me están esperando. Me están esperando y aquí yo no tengo nada más que hacer. Me doy media vuelta y con un dolor que hacía mucho tiempo que no sentía, sigo mi camino en busca de telas para llevarme a casa como regalos de Navidad. Eso es lo que voy a hacer.


Más por Ellos empieza a coger forma de una manera increíble en Kenya. Un día de trabajo del equipo de África empieza a las 8am y acaba a las 10pm como mínimo. El terreno ya está medido, los arquitectos trabajando, en el huerto ya crece maíz, lentejas, judías, mango, aguacates, frutas de la pasión…etc., el programa de apadrinamiento ya tiene a casi 90 niños en la lista y el de microcréditos, a tres clientes y a otros dos en camino. Recibimos e-mails de apoyo y de posibles voluntarios a diario y nuestros seguidores crecen sin parar. Esto nos da la fuerza y la ilusión para continuar con esto. Nos da esperanzas de que este sueño se haga realidad. Nos ayuda a confiar en nosotros mismos y en que aunque sea un granito, algo en este mundo estamos cambiando. 

"A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota". Madre Teresa de Calcuta 

Necesitaba venir. Necesitaba venir y vivir en primera mano el trabajo de campo. Necesitaba estar riéndome con Rafi, nuestro frutero de abajo, y Eric, mientras se retan a ver quien baila mejor. Necesitaba levantarme por las mañanas y acostarme por las noches feliz. Feliz de ver a Álvaro dedicar sus 24 horas al día a "Ellos" y ver que eso a él le hace feliz. Feliz por ver que Pablo ha decidido que esta será su vida a partir de ahora. Feliz de ver que Eric y un grupo de ‘muzungus’ comparten un mismo sueño. Feliz al ver, como dijo un amigo mío, que las personas con más problemas son las que más fácilmente se deshacen de ellos. 

Pero de la misma forma que yo necesito a África, África nos necesita a nosotros. Porque no todo es tan fácil. Los procesos, las leyes, el dinero, el ser blanco, el ser negro, los errores... Son todos los posibles baches que nos podemos encontrar por el camino. No es fácil tener que decir que no y saber ir poco a poco para hacerlo lo mejor posible. Esos niños de Gikomba market, no se pueden sacar de la calle tan fácilmente. Algunos tienen padres, otros no quieren ayuda, y los que quieren tendrán que pasar por un proceso de registro que puede tardar años. Estos niños necesitan nuestra ayuda como cualquier otro. No saben mejor. No saben que el placer que les da el pegamento se lo puede dar una pelota de fútbol, aprobar un curso escolar o un plato de comida caliente. No lo saben porque nunca lo han tenido. No es fácil saber que ahora mismo no podemos ayudar a estos niños. Pero tengo claro que algún día les sacaremos de la calle y les enseñaremos que pueden ser diferentes a lo que son ahora, que pueden dejar esa adicción y que pueden, y sobre todo, se merecen, tener una vida mejor. Como dice Álvaro siempre, con paciencia y poco a poco se harán más cosas y mucho mejor. Tendré paciencia pues, porque estoy segura de que por muy difícil que sea ayudar a estos niños, los brazos no se cruzan, se estiran y abrazan a los retos y alcanzan las metas. 

Me fui a Kenya con un billete de vuelta para una semana. Ese era el plan. Pero como ya dije una vez en este blog, los planes nunca se cumplen. Me vuelvo ahora porque tengo que acabar la carrera, pero me vuelvo, aún más segura (si cabe la posibilidad) de que mi vida está en África. 

"Dicen que soy héroe, yo, débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos". Gandhi. 

Muchísimas gracias por vuestra ayuda y vuestro apoyo, ¡así las cosas son mucho más fáciles!

Elena

martes, 19 de noviembre de 2013

Los guerreros del bien

Todo comenzó una cálida mañana de África. No recuerdo muy bien por qué decidimos ir a Makuyu. Makuyu aparece en mi vida mucho antes de que yo supiera que existía.


Álvaro, mi amigo, decidió irse a Kenia a hacer un voluntariado. Kenia le enamoró pero tuvo un problema con su orfanato. Mientras pasaban las semanas, el español se iba dando cuenta de que algo raro pasaba, los precios que los voluntarios pagaban por estar allí eran demasiado altos, y los niños no necesitaban tanto dinero. Hizo preguntas a Joffrey, que era la persona encargada del orfanato. A Joffrey no le gustaron sus preguntas así que decidió echarle. Ahí estaba Álvaro, en mitad de un campo africano por culpa de un corrupto que se quedaba con el dinero de los niños huérfanos. 

El equipo:

ERIC CHALO: Keniata de nacimiento, ha sido capaz de escribir para ayudar sus verdades de pobreza. ERICMAN es único.

ÁLVARO MUTUKU: Keniata de corazón, gracias a él la vida de muchas personas va a cambiar a mejor.

PABLO MUTUA: Rastaman al que le gusta cualquier cosa que mejore el mundo. Odia las que lo empeoran.

MARIA FERREIRA: Española que tiene un curriculum impresionante. Licenciada en dramaturgia, María escribe para una página web on-line. Es estudiante de psicología, fundadora de la asociación Karubuni Kenia, trabajadora en el hospital Coptic de Nairobi, y en los ratos libres echa duelos matemáticos con Waldo.

WALDO: Larguirucho, con barba y cara fina. Tiene el síndrome de Asperger, es muy listo para los ordenadores y estudió ingeniera biológica, pero tiene dificultades sociales para relacionarse. 


Waldo era nuestro conductor. Los otros cuatro ocupantes de aquel vehículo alquilado sabían de propios ojos que Joffrey era un corrupto. Yo era el invitado. Nuestra misión fue cambiando en su transcurso…

Habíamos llegado hasta la valla principal por un carretera preciosa que estaba rodeada de un verde intenso como el sol en lo más alto. Tenía una única dirección. Aparcamos y Eric se quedó en el coche.

Una vez dentro, la labor fue preguntar y grabar. Desde el primer momento, Joffrey se dio cuenta de que la go pro era una cámara y los falsos intentos de Waldo intentando explicar que era un cargador para la cámara, y que la auténtica estaba dentro, fueron ignorados. Cosas de Waldo… Apareció su mujer y yo me di cuenta de que las cosas estaban empezando a pasarse al lado de la alteración. Nos echó como había echado con mis compañeros tres años atrás. 

Y una vez fuera de la verja principal se volvió loco. Waldo seguía grabando la situación mientras nosotros, indignados, hablábamos a la cámara para recordar las sensaciones. Joffrey decidió cogerla y meterla por la fuerza dentro del coche que estaba a escasos 5 metros con el morro mirando y Eric en la parte de atrás. No pusimos demasiadas objeciones en este sentido pero cambiamos de opinión cuando se negaba a dejarnos subir al coche. 

A la voz de “ ¿Joffrey, quieres que te pegue?” Álvaro le empujó más fuerte de lo normal y cayó encima de unas rocas más grandes que una mano. Y, ya armado, vino a la parte delantera a quitarnos las llaves. Waldo forcejeaba con él mientras todos esperábamos que arrancase. Joffrey se quedó sin piedra, y fue en ese momento cuando Álvaro y yo salimos del coche para aprovechar la grieta en su defensa. Joffrey, mientras tanto, gritaba a su “soldier” que sacara la pistola. 

Con Joffrey neutralizado, corrimos al coche atemorizados por el posible disparo, mientras nuestro escudo de la suerte nos protegía y desviaba todas las piedras que Joffrey nos lanzaba. Nos metimos corriendo y con el ruido del motor que nos sacaría de la posible muerte encendido, asistimos en primera fila a “cómo Joffrey rompía nuestra Luna”. Fueron varias las pedradas que nuestra luna delantera recibió pero consiguió resistir lo suficiente para no caerse.

Foto de cómo quedó la luna tras las pedradas de Joffrey.

MARCHA ATRÁS!!!
Y fuimos marcha al seto. Con el coche calado y Joffrey acercándose con ganas de terminar la obra empezada, el pánico era el dueño del coche y los gritos de WALDO ARRANCA YA! cortaban el silencio. Arrancó y no frenó. El conductor, con una increíble serenidad en la cara, quería atropellar a Joffrey y solucionar el problema para siempre. Pero consiguió oírse a sí mismo, estoy seguro que sus pensamientos gritaban más que nosotros, y frenó. Marcha atrás, conseguimos salir de la carretera y decidimos con gritos de júbilo que debíamos ir a la policía…

Pensamos que no era buena idea ir a la policía de Makuyu porque Joffrey podía tener amigos dentro así que decidimos ir a Nairobi. Tras una larga espera en la comisaria, conseguimos que nos escucharan, pero nos dijeron que fuéramos a la comisaría más cercana a Makuyu y que les contáramos allí todo. Decían que si esperábamos a mañana sería más difícil detenerle así que, tras otras dos horas de vuelta, llegamos a una comisaria atendida por una señora que no nos hace caso, otra se queja de que acusemos de corrupción a la comisaría de Makuyu, otro viene nos entiende y nos escucha pero no cree que haya que hacerlo hoy. Y apareció el jefe, quién mirando el móvil intentaba comprender nuestra historia sin ser capaz de escuchar por estar borracho. Íbamos a irnos pero la misma señora que se quejaba de nuestras acusaciones de corrupción nos pidió 60 euros para acompañarnos a esa comisaria. Nos fuimos y dormimos en nuestra cama. Waldo y yo discutimos las 3 horas de vuelta sobre religión. 

Dos banderas ondeaban en el fondo de la habitación que ofrecía las vistas del Nairobi rico. La cónsul española muy educada e inteligente ella, nos dio su opinión. Que dejáramos la justicia en España y la verdad en nosotros. Ella utilizó otras palabras

Esta ha sido la primera historia de los GUERREROS DEL BIEN. En este capítulo, el MAL ha conseguido salir victorioso, pero se han reunido algunos de los mejores GUERREROS DEL BIEN y están viendo la mejor manera de derrotarle.

Ha habido rumores de que el BIEN está empezando a salir de la gente y que estamos reclutando GUERREROS para el combate. Yo confío

"Volvemos a la batalla", dice mi padre en la cocina después de desayunar... 

Pablo Pérez de Miguel



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martes, 29 de octubre de 2013

The strange feelings and life experience

They say life is like a journey, that it is like a ladder: one day you are down; sometimes at the middle; sometimes at the top. So what does really happen? 
It is a cultural belief that, whatever happens in life, is actually a repeat of what happened to your previous generations. My grandmother could confirm this to me very vividly.

According to her, life is like a circle of events: it never changes but only perfects itself! 

If only we could understand our problems, the sooner we would get to solve them. For instance, I believe the most people in Kibera are going through a vicious cycle of poverty, because they have not understood their life better. It is hard to be born in Kibera and then stay or live away from this place. 

What do you think would happen to you if you were born in an area and you don’t know life outside it? If you find your dad smoking marijuana or fighting with your mum, what could your young mind be thinking of? Imagine you come out of school having eaten nothing and you find your parents quarelling over the bitterness of life. Think of waiting to write an examination whilst trying to leave all those problems from your family behind.

 No one will tell a true story without having passed through the same experience, so life is the best teacher, it teaches you of the unforgotten. So what makes people around Kibera love their way of life? What is it that life is telling them? 

In my own understanding, they don’t see another life outside, they believe they have to use flying toilets, put garbage close to their door steps, sell food and drinks in a stink smelling environment, allow their children to walk bare foot. Perhaps life has told them not to make an effort because they have lost hope in working because, even if they are willing to, there is no starting capital. In other words they don’t believe in themselves, they have given up in life.

They need information to change their value system. Imagine observing children following the footsteps of their parents? We cannot sit down and wait for the good minds to go to waste, this is unacceptable. I believe that in Kibera there are doctors, teachers, pilots, presidents, professors, lawyers, business executives...name them. We need to give direction to these young minds.

Just as the river meanders down the valley, so is our life. What makes it not negotiate the hard slopes? What if we kill the slope? Will the river be straight? So be it our lives! What if we solve the challenges of life with our people? Show them their weaknesses and let them negotiate the challenges in a more amicable manner? Then we we will be dealing with the vicious cycle of their living, this will actually be a credit not only to us but also to them.

Más Por Ellos, is working within this log frame, going a step further. Something that no other organization has gone through. Yes there are a lot of big NGOs around Kibera but not much change. A lot of money being used and not much impact. 

Showing people the way forward by letting them solve their own problems, showing them life outside their normal way of living is the only way to go. A new way of doing good and big things for others, not by giving them handouts but by imparting skills to them. They say, if you want a man to eat a fish in his life time, show him how to fish. 


Once Más Por Ellos always Más Por Ellos! ;)

ERIC



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martes, 10 de septiembre de 2013

Harmony

Hace un año por estas fechas mi novia y yo estábamos volviendo de pasar un mes en un orfanato de Buea, Camerún, donde estuvimos un mes colaborando. En ese mes hicimos muchas cosas y conocimos a muchas personas, entre ellas, a Harmony. Ella era una niña de poco más de año y medio que formaba parte de los bebés del orfanato. Desde el primer momento nos llamó la atención que, con esa edad, apenas sabía andar o gatear. No tenía ningún problema físico, simplemente que cuando vives en un lugar en el que hay cinco adultos encargándose de cien niños, faltan las manos que nos ayudan a atrevernos a dar ese literal primer paso. Había unos trece bebés como ella. El sistema que se seguía cuando llegaba un nuevo huérfano bebé era asignarlo a otro huérfano de unos siete años que ya estuviese en el orfanato. Estos segundos niños eran quienes se encargaban de dar de comer a los bebés o de cambiar los trapos que hacían de pañales. Pero esos niños eran niños y los niños con siete años deben jugar y aprender, no hacer de padres. Nuestro trabajo ahí fue sobre todo ayudar a estos niños a cuidar de los bebés. Llegábamos y les alimentábamos, cambiábamos y les sacábamos de donde dormían para que no respirasen siempre el mismo aire sucio o que no estuviesen siempre tumbados sobre esas “cunas” que nunca, nunca dejaban de estar mojadas por sus propios pises. Con la pequeña Harmony nos centramos en especial. Ella comía siempre con una sonrisa en la boca y jamás dejaba de parecer feliz, le encantaba mirarnos, jugar con nuestros relojes y pulseras y tocar maravillada durante horas el pelo rubio de Elisa. Nos propusimos enseñarla a andar y poco a poco lo conseguimos de la única manera que se puede hacer, que es estando a su lado y dándole confianza. 

Ignacio y Elisa con varios bebés del orfanato
Preguntamos por su caso y nos contaron que, al contrario de la mayoría de los niños del orfanato, ella no había sido abandonada. Ella tuvo una madre y una hermana melliza que murieron en el parto. Morir en el parto es algo común en África. Murieron porque al dar a luz en una calle llena de barro y desechos fecales se cogen infecciones. Infecciones curables con antibióticos que todavía ahí no han llegado. 

Nuestro mes pasó y nos volvimos a España. Uno de los encargados del orfanato, Mr. Fritz, nos prometió escribirnos de vez en cuando para contarnos cómo iban las cosas. Su último mail llegó el veinte de agosto. En él, hacía un resumen de como iba todo y terminaba contando que Harmony les había dejado. Que a las doce de la mañana del diez de junio sin ninguna explicación había dejado de vivir. La razón era desconocida pero allí no hay autopsias que ayuden a aclararlo. Elisa y yo estábamos juntos cuando lo leímos y en ese momento se nos bloqueó el cuerpo. Todos sabemos que hay niños que mueren en África por las condiciones en las que viven pero pocas veces ese niño es una preciosa bebé llamada Harmony con las que has pasado un mes y a la que has enseñado a andar. En ese momento nos sentimos impotentes, te pones a pensar que el día diez de junio a las doce estábamos en la playa después de acabar exámenes, que podríamos haber vuelto nada más acabar exámenes, haberla llevado un hospital ese día y haberla salvado gastándonos diez euros en un médico y medicinas. Quizá no fuese eso, quizá naciese con sida y su cuerpo desde el principio estaba muriéndose desde dentro. Un día allí pregunté al encargado del orfanato que cuántos niños tenían sida. Nos dijo que no lo sabían, que la prueba para saberlo era muy cara. 

La pequeña Harmony

Te pones a pensar que tu ayudaste ese mes pero que luego te fuiste. Que volviste porque tenías tu vida aquí. Aquí, Elisa y yo (especialmente ella) ayudamos a niños que tienen problemas en Madrid, que sufren consecuencias injustas de las drogas, los abandonos y los abusos. Pero ninguno de estos niños morirán con dos años una mañana sin que nadie pueda dar una explicación. Los niños que mueren así están en otras partes del mundo, pero sobre todo en África. En Camerún, Mali, Ghana, Kenia, Etiopia o Sudán más de cinco millones de niños mueren al año de hambre, de sed y de enfermedades que aquí se curarían con unas pocas pastillas. 

Yo me fui, seguí con mi vida aquí. Pero hay gente que se fue, y que se quedó. Gente como Álvaro Pérez-Pla que marchó a Kenia y decidió seguir con su vida allí. Soñando entre otras cosas con la idea de abrir un orfanato y evitar que las injusticias como las de Harmony sucedan. 

Por todo esto quería escribir aquí. Quería poder transmitir lo más rápido posible la sensación que tengo de impotencia a la hora de no haber hecho nada para que Harmony siga en estos momentos viva. Para que todos aquellos que lean estas palabras se den cuenta de como fundaciones como Más Por Ellos y héroes como Álvaro cambian el mundo y salvan vidas. 


Ignacio Ruiz-Gallardón



"Lo difícil se hace, lo imposible se intenta."

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lunes, 2 de septiembre de 2013

Mama Mercy


Tuve la suerte de conocer a Mercy hace 4 años cuando vine por primera vez a Kenia. Había ido a Nairobi a recoger a mi hermana que venía a visitarme. Después de 3 meses en Makuyu, estaba algo perdido en el caos de la ciudad cuando, de pronto, apareció una mujer de unos 60 años de edad ofreciéndonos su ayuda. Resultó que también iba hacia Makuyu así que nos sentamos juntos durante el viaje. Una pregunta derivó en la siguiente y acabamos enterándonos de que ella tenía un proyecto que había empezado hacía muchos años, y nos invitó a conocerlo.

Nos contó que tenía a 300 niños en una casa de acogida. Hablaba de sus “hijos” como si fuesen unos ángeles caídos del cielo. Nos decía que no podía dejar a ningún niño en la calle y que tan solo dos días atrás había recogido a un bebé de dos semanas en una basura. Cada vez que hablaba te quedabas embobado con su forma de decir las cosas, el cariño que desprendía, lo gran persona que parecía ser, y la locura de todo lo que nos contaba.

Cuando volvimos a Nairobi, esta vez para dejar a mi hermana en el aeropuerto, no dudamos en ir a conocer el proyecto. Por aquel entonces, sólo había conocido varias ONGs de zonas rurales de Kenia, alguna en España, pero jamás me imaginé lo que podía llegar a ser un orfanato en un barrio slum de Nairobi. De hecho nunca había estado en un barrio slum.


Era domingo y llegamos a Mathare Valley a las 11 de la mañana. Traíamos una maleta llena de regalos para Mercy: compresas, pañales, juguetes, ropa… Cuando nos bajamos del matatu vimos que no había posibilidad alguna de arrastrar la maleta por el suelo, de hecho no podías ver el suelo por la cantidad de barro y mierda que había. Maleta a cuestas, bajamos por el slum hasta llegar a Good Samaritan Childrens Home.

Nos encontramos a Mercy nada más entrar y con uno de sus característicos abrazos nos hizo sentirnos como un hijo más. Dejamos la maleta en las oficinas y nos dimos una vuelta por el terreno para conocerlo. Mientras dábamos la vuelta nos acompañaban dos micos que se habían escaqueado de la misa que estaba dando el Padre Paul en lo que parecía ser un edificio a medio construir. Mercy nos contaba la historia de una de las niñas que nos acompañaba, al parecer la niña era maltratada por su padre, y Mercy no dudó ni un segundo en enseñarnos las marcas. Para cuando llegamos al cuarto de Mercy, estábamos a punto de caernos al suelo intentando encontrar una explicación de las injusticias que existen en el mundo.


Good Samaritan cuenta con cuatro cuartos para 300 niños, cuatro agujeros donde los niños hacen sus necesidades y se duchan, una zona donde hacer un fuego para cocinar, la oficina y el cuarto de Mercy. Al día siguiente nos volvimos a España con un sabor de boca muy distinto sobre las ONG de Kenia. Encontrarnos a dos bebés gordos que habrían muerto si no llega a ser por el trabajo de toda la gente de Good Samaritan nos dio la esperanza y la certeza de que nos habíamos encontrado con una ONG que realmente estaba haciendo una diferencia, que realmente estaba haciendo las cosas bien y que realmente estaba necesitada de ayuda.


Mi hermana y yo decidimos hacer una exposición benéfica en la Fundación Pons, que muy amablemente nos dejó su espacio durante una semana. Seguíamos en contacto con Mercy; nuestra idea era terminar de construir ese edificio a medio camino en el que se estaba oficiando la misa. Volví en verano para comprar los materiales con el dinero recaudado gracias a los ahora dueños de nuestras preciosas obras de arte. Nunca terminé de ver lo que se hacía con los materiales que compré pero ahora que he vuelto os cuento que da cobijo a los niños cuando llueve, les proporciona un sitio donde comer, tienen una cocina propiamente equipada... Mientras los más afortunados están en el colegio, ya que están apadrinados, una profesora voluntaria va a dar clase y entretener a los demás niños.

Una vez más, me vuelvo a ir de Nairobi con ganas de volver a ese pequeño escondite en Mathare Valley, dónde tanto disfrute hace unos años. Quiero volver a estar inmerso en el mundo de Mercy y ser un hijo más, y veo más que necesario compartir esta historia con todos vosotros.

Mercy es una mujer de unos 60 años de edad que ha dedicado más de la mitad de su vida a ayudar a niños huérfanos, abandonados o maltratados… Quedaros con su nombre: Mama Mercy. Esta mujer merece ser beatificada, reconocida por su gran trabajo, admirada… Esperamos colaborar durante mucho tiempo con ella, y darle a este proyecto el gran reconocimiento que se merece.

Thanks Mama Mercy!

Si tenéis un momento, podéis visitar su página web: http://www.africacircleofhope.org/

Álvaro 


"Con constancia y tenacidad se obtiene lo que se desea; la palabra imposible no tiene significado." Napoleón


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jueves, 29 de agosto de 2013

Once Más Por Ellos, always Más Por Ellos

They say a long journey starts with a single step, and that is exactly how our journey towards the realization of our big dream began. It all started when I was doing some fieldwork research with my brother Álvaro. It was extremely hot; the sun bore down on us intensely so we decided to rest for a little bit. Breaks here are a great tradition that we all thoroughly enjoy, so we decided to comply with Kenian protocol and use it to think of our next step.

We had walked for nearly 10 kilometres, and the conversation had already started. We discussed politics and economics and the challenges facing development in Africa, but most particularly Kenya. It was then when we concluded that for any development to be fully achieved, people must change their value system, starting with the leaders. We emphasised how it would be far more efficient for instead of the proposals being placed from the top ring of the hierarchy should in fact be taken by those at the bottom, and place them to those further up.

What we noted, with a lot of concern, was that most senior organizations were not doing things according to our expectations, hence the gap between the development partners and the community being developed was rising. They say that if you want to change the system, you have to be part of the system. According to our study, development partners were just giving out handouts without realizing what the people really wanted, and most importantly what they actually needed. Creating change in someone’s life of a person must begin with focusing on what he or she knows and what he could do best, and then brainstorming with him other ideas. Development partners were just bringing in what they knew of best without incorporating the community and its individual qualities and potential assets. That to us was a big problem.



The idea of serving the community differently had just been born in our minds. My friend Álvaro has an enormous heart, he would play with the children for hours on end whilst also learning about and attending their every need. It was this close bond with the youngest members of the community that made us realise that we wanted to create an organization that would serve the entire community, not just different age groups or sectors. We wanted to become the catalyst for those who wanted to drive the development of their lives and that of their country. Here the whole micro-savings idea kicked in. In order to ensure prime communication, wouldn’t it be better if our sponsors could directly communicate with those sponsored?

Unfortunately, Álvaro had to leave sooner than expected and we never finished talking about our plans. The next time I heard from him, he was coming to Kenya for a visit. I was starting a program called Lisha Mtoto (Feed the children). At that time Lisha Mtoto was just a kindergarten class where some kids from Kibera were being schooled and fed. It was run by small donations from the community and our own salary, the teacher was just a local volunteer. My friend really liked it and helped me out with some of the planning. We visited a centre for children with Cerebral Paralysis, we went to see some other schools inside Kibera and after some days together he promised that he would come and help in the future. And I believed him!

Since then we have kept in contact, exchanging emails. It was in mid January 2013 when I finally received an email with the news that he was going to come to start building our big dream... He got here a month ago and it has been one of the most exciting months of my life!

It has been very busy and I think most of our objectives according to our log frame have been achieved. For now things are looking up, my heart and soul is truly with Más Por Ellos. Here in Kenya the community whom we have been serving have welcomed the idea with an open heart and they are praying so that things get into motion soon. This is a program that everyone would love and enjoy; let us join hands and work together to change the lives of many by doing things differently.





ONCE MASPORELLOS, ALWAYS MASPORELLOS :) !!
 
Eric
 
 
Eric es nuestro gran apoyo en Kenia, nos está ayudando muchísimo y es una parte imprescindible del proyecto. Muchísimas gracias Eric.

martes, 27 de agosto de 2013

Qwa Herini!

Jambo!
 
Salí de Madrid el Miércoles temprano destino Nairobi con escala en Londres. Aquí fue dónde me enteré de lo que había sucedido, el aeropuerto de Nairobi se había incendiado. Tras una dura espera nos contaron nuestras opciones: volver a España, esperar en Londres o buscar una ruta alternativa. Elegí esta última y 7 horas después estaba volando a Uganda con escala en Johannesburgo.

La idea era aprovechar la mala suerte del lío de viaje para conocer con Álvaro Uganda ese fin de semana. Visitamos algunas zonas perjudicadas de Kampala, y nos adentramos en el slum de Kamocha, dónde nos informamos de los costes de algunos colegios y orfanatos.

Además conocimos un proyecto de lo más interesante -TLC- El Treasure Live Center. El TLC es un centro en el que se dan charlas informativas sobre temas como el sida o la higiene. Este tipo de programas tienen grandes problemas para conseguir público. Lo que hacía el TLC era atraer a los jóvenes mediante el deporte, la música, y otras actividades.

Conocimos a Lawrence, actual director del programa, quien nos contó más sobre el proyecto. Para nuestra sorpresa, el centro se financiaba mediante Empresas sociales. Un parking de motos, una empresa distribuidora de agua potable o un cibercafé son algunas de las empresas que dan vida a este centro, igual que el centro les proporciona vida a ellos. Les da la oportunidad de trabajar y de emprender, una posibilidad no al alcance de mucha gente en esta zona.

Sin duda una fuente de inspiración para nosotros, que aspiramos a la ‘autosuficiencia’ por medio de las empresas sociales



En Kampala, comprando unos zapatos para un niño que iba descalzo por la calle.

De vuelta a Nairobi tras un emocionante fin de semana he conocido a Erick y a Bea; colaborador y voluntaria nos estaban esperando en nuestro pequeño piso de Umoja. Las semanas siguientes van a ser muy intensas, tenemos poco tiempo para cerrar muchos temas antes de volver a Madrid. La idea es encontrar un terreno y averiguar los costes de construcción y mantenimiento de un colegio y orfanato. Además, tenemos que encontrar un piso cerca de Kibera donde asentarnos. Respecto al proyecto de microcréditos, charlaremos con algunos habitantes de Kibera para tratar de enfocar nuestro programa de la mejor manera posible.

Nos espera un duro trabajo pero estoy seguro de que vamos a aprender mucho. Qwa Herini brothers!

Meso 


"Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa." Gandhi



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viernes, 9 de agosto de 2013

Cooperando en Costa de Marfil

Probablemente Costa de Marfil sea un país que no sepas ubicar en el mapa africano, ni sepas si es grande, pequeño, si es medianamente rico o no… simplemente te suena que está en África. Eso es lo que me pasaba a mí hace exactamente un mes.

Me llamo Carlos y el pasado mes de junio, a los pocos días de haber acabado la Selectividad, me embarqué con bastantes amigos del colegio hacia Costa de Marfil, uno de los países más empobrecidos de África por las constantes luchas de poder entre los gobiernos y los ejércitos. Los casi setenta que íbamos a cooperar nos dedicamos durante tres semanas a construir un colegio en una aldea perdida en la selva tropical marfileña, llamada Djangobó.

Durante esas tres semanas te vas dando cuenta, poco a poco, de la gran ayuda que estás aportando, aunque el primer o el segundo día aún no la hayas apreciado. Vas viendo cómo gente que vive con lo puesto no aspira a nada más, y que lo que tú le estás ayudando a conseguir significa sin embargo mucho para ellos. Ellos no se cansaban de agradecérnoslo y de los 16 días que estuvimos trabajando, en cuatro de sus noches vinieron a nuestras casas a dedicarnos bailes en señal de agradecimiento. Y es que ahora veo que otra ayuda como la que les hemos dado probablemente no la vayan a tener en mucho tiempo.

Tras estos días, la cultura de esas gentes te cambia y pasas a mirar Costa de Marfil -y en general todo África- de un modo muy distinto. Ahora no es un sitio más al que la gente manda dinero para ayudar, sino que es todo un continente que nos necesita.

Ahora llego a Madrid, y mi padre me enseña esta gran iniciativa de Más Por Ellos, y me parece que como voluntario que ya ha tenido una toma de contacto con África, debo colaborar con este proyecto para poder ayudar aún a más personas.

Para acabar os dejo un par de fotos. La primera es muy expresiva… no soy yo, sino un compañero. El edificio quedó terminado, como se puede ver en la segunda foto, prueba de que 70 chavales de 18 años somos más útiles de lo que parece.




Carlos Irisarri Suárez-Llanos
Julio de 2013

lunes, 5 de agosto de 2013

Primeros días en Kenia


Todos los días en Kenya son una nueva aventura. Sin irnos más lejos, ayer decidimos ir a la zona de Makuyu, una zona que ya conocía de pasados viajes. Un par de matatus (autobuses) y llegamos a la intersección con la carretera de Makuyu-Pundamilia. Para mi sorpresa, el camino resulta como si estuviese en una autopista europea. La última vez que pase por ella estaba en obras, pero nunca imaginé que tendría este terminado. Al parecer, esta carretera ha sido construída por los chinos, trayéndose no sólo los materiales sino también la mano de obra. Se cuenta por aquí que, según iban avanzando en dirección norte, todos los perros de la zona iban desapareciendo, parece que aquí también saben que en China la carne de perro está bien valorada. Eric se moría de risa contándonos esta anécdota.

Cuando llegamos a la intersección y estabamos esperando a que llegase el matatu que nos acercase al pueblo de Makuyu, me encontré con un cartel que ponía: MEGGs PROPERTY – LAND FOR SALE. Cuando me acerco al cartel para apuntar el número, veo que la oficina está ahí mismo. En la oficina me enseñan los terrenos que tienen a la venta, y a los 20 minutos estamos a 10 km de la oficina viendo varios terrenos. Los terrenos no nos llaman mucho la atención pero tuvimos la suerte de conocer a MEGG. Megg es una mujer que ha vivido 20 años en Alemania, y que tras haber visto crecer a sus hijos, decidió volver a su país para devolver su suerte a muchos de sus vecinos. Esta desarrollando un proyecto digno de admiración. Ha creado tres tiendas que parecen ser el comienzo de un nuevo pueblo, trayendo electricidad desde 10 km y desarrollando la zona por completo. No se ha quedado ahí. Ha comprado una incubadora con la que está criando gallinas, faisanes, pavos, codornices... enseñando a todos los lugareños las grandes ventajas que puede ofrecer esta herramienta.

En el camino de vuelta vimos un terreno más, este tenia mejor pinta y era algo más barato. El conductor que nos había acompañado durante todo el trayecto se hizo nuestro colega y cuando volvíamos no dudé en preguntarle si nos acercaría a nuestro próximo destino, Watoto Wa Baraka.

Watoto Wa Baraka es el orfanato en el que estuve cuando vine a Kenia por primera vez y donde conocí a Eric. La experiencia que viví ahí fue inolvidable; una mezcla de amor y odio que me ha traído hasta el punto en el que me encuentro ahora. Amor porque en ese momento sentí que estaba haciendo lo que realmente me gusta hacer. Odio porque veía que por mucho que la ayuda estaba llegando, mucha de ella se quedaba por el camino. 


                
Pude ver a muchos de los niños con los que había estado conviviendo. Habían crecido muchísimo ya que han pasado casi 4 años, pero esto no era lo único que había cambiado. Muchos de los niños se habían ido y no quedaba ningún trabajador de la antigua directiva. Pronto nos tuvimos que ir porque se estaba haciendo tarde, pero me hizo muchísima ilusión simplemente estar con ellos y saber que estaban bien.


Mientras andábamos de vuelta a Makuyu, íbamos hablando con John, un viejo amigo que tenia una tienda al lado del orfanato. John nos empezó a contar en detalle todo lo que había acontecido en Watoto Wa Baraka, muchas historias que ya había escuchado pero que siempre cambian al pasar de una persona a otra. Son esta clase de historias las que han hecho que Más Por Ellos tenga una razón de ser y que sea la transparencia la nota mas característica que va a regir nuestra asociación. Pero esto es otra historia que contaremos con más detalle más adelante.


Ya llevaremos unos 20 terrenos vistos desde que llegamos, casi todos están en la Central Highland Province, una provincia que se encuentra en el centro de Kenia. Está a tan solo una hora de Nairobi en dirección Norte, y se trata de la región más verde y fértil de Kenya. Se planta de todo; café, platano, maíz, habas... Una gran proporción de la población vive en esta provincia debido a las características y condiciones climatológicas. Durante los meses de Junio y Julio las temperaturas bajan a 15-20 grados, y entre Octubre y Diciembre llega la época de monzón, no para de llover durante semanas seguidas. La tierra está preparada para absorber estas dosis de agua, nunca se ven inundaciones. Si acaso se pueden ver grandes charcos y mucho barro, y a los lugareños con unas buenas botas de agua.

Ya tenemos identificada la zona y estamos en contacto con varios de los propietarios, negociando los precios, a veces muy a la alta debido a que somos musungus. Pero pronto tendremos nuestro hueco en Kenya y podremos decir que Más Por Ellos ya es una realidad. El sueño no ha hecho mas que empezar!
Álvaro



“Sólo una cosa convierte en imposible un sueño: el miedo a fracasar.” Paulo Coelho



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